“EL ULTIMO DESPERTAR” ( de la novela LOS SUSURROS DE LA FOGATA )

Sentía como que había llorado. Sus ojos miraban a través  de un cristal nublado que poco a poco se fue aclarando como cuando se empaña el vidrio de tu vehículo y le pasas la mano para limpiar el vaho dejando que poco a poco se aclare la visión hacia afuera.

Sentía su cuerpo pesado y empezó  a tratar de adivinar dónde se encontraba….

Lo primero que vio, fue el rostro de su mujer que se inclinaba sobre él.

Rostro preocupado, molesto, con signos de asombro.

-Como te sentís ?- le preguntó ella

-Como dundo y con mucho sueño….-

le respondió y antes de volver a caer en ese sopor de muerte del que recién empezaba a salir, alcanzó a escuchar su estridente diatriba que luego se fue haciendo más pequeña, más pequeña, y más… más lejana….:

-….y vistes lo que hiciste, ¿verdad…..?!…eso te…..p….-

El hizo un gesto de desagrado y antes de caer en ese plácido rincón de la pesadez que deja la ingesta de dosis excesivas de pastillas para dormir, anfetaminas, antidepresivos, analgésicos y otra serie de mezclas que él había hecho tres días atrás intentando quitarse la vida, volteó los ojos hacia atrás…

Y aquella vocecita diminuta….y él pensando …. -Otra vez….. Rezon….gando….. Es….ta mujerci…..ta….-

y se durmió, pero ya había salido del trance de muerte después de tres días en coma , los médicos intentando salvarle la vida a toda costa con lavados de estómago y otro tipo de protocolos médicos que se usan en estos casos.

Muy en lo profundo de aquella noche, con los brazos echados hacia adelante, haciendo “remos” como empujándose en medio de aquella insondable penumbra, sin verse y solo sentirse…a veces, sus brazos…su cuerpo semi erguido, deslizándose hacia adelante como sobre un piso húmedo empapado en aceite resbaladizo, con la nave que navega y navega y avanza….pero hacia atrás….

¿hacia atrás?

Pero si voy remando….y fuerte!

Y el piso…..que a veces se mira bajo ciertos destellos en la penumbra. Sí, es aceite….! Estoy navegando en aceite  por eso voy para atrás….!

Marianela, solo se dio la vuelta dándole la espalda a su marido, para posar la mirada en una doctora de cierta edad que en ese justo momento entra a la sala intermedia de la habitación  de cuidados intensivos del Hospital Metropolitano de Servicios Médicos Militares (HMSMM) en donde lo están atendiendo…una mirada rápida al paciente. Una tabla-clamp en mano con unos papeles con datos del susodicho.

-¡Como sigue?-

-Pues se acaba despertar…y se vol….-

– No él. ¿Ud?-

La oscuridad sigue siendo densa. Resbalosa por abajo. El aire es pesado por encima. Pareciera que se respira aceite. Me voy ahogando…..No importa….al final, que bien ….se siente….

Es el insondable abismo de oscuridad de la vida, de mi vida -se dice Miguelangel-

-Estaba pasando una película. No importa. Yo soy  el  protagonista-

-Sí, me doy cuenta,-  acota Maclovia

-Pero es que te veo viviendo en ese instante ¿dos mundos? No es así?

-Siempre he vivido así. Todo una  larga vida he vivido así. No uno, Varios mundos a  la vez-

Todos lo entienden.

Ni siquiera optan por mirarse uno a otro.El silencio  asiente el entendimiento. Esto está claro.

Vuelven casi simultáneamente  la mirada lánguida hacia la fogata que muere bajo la escasa leña que se consume.

-Voy por más leña- dice  Teto. Sabe que como más joven del grupo, la mejor iniciativa de acción en ese momento es la de él.

-¿Claudel?-

-Si, te acompaño-

Alegremente, como dos hermanos de una gran familia y los más jóvenes del grupo, se toman de la mano, hacen bromas, ríen uno del otro y desaparecen en la penumbra hacia donde saben que cerca, pueden encontrar más leña para alimentar la fogata.

Las balas silbaban cerca de él como simulando un seco estornudo, balas de ametralladora calibre 30. Después, una gran explosión arriba y a la izquierda, se sucede al pegar un cohete de RPG 7 en una rama de árbol, cubriendo  de un ruido ensordecedor toda la escena hasta quedar las imágenes como en un “cine mudo” y de cámara lenta…inmediatamente después todo se teñía de sangre roja, muy roja y parecía que aquella película se había vuelto de color sepia, purpúreo… porque, al cortarse las venas lanzando un gemido de dolor tan vívido, despertó con un grito.

La enfermera que trasladaba la camilla hacia su cuarto de hospital después de haber sido dado de alta de la Sala de Cuidados Intensivos, se abalanzó sobre Miguelangel para detenerlo ya que casi se sale y cae de la camilla por el sobresalto, por el grito de dolor de sus venas cortadas, solo unidas ahora por una sutura rápida y  práctica realizada a tiempo por su hermano Tony, evitando que se desangrara.

Esta había sido una de tantas veces.

Pero ¿porque Miyangue? ¿Porque tanto empeño en esto?

Mira como te ha tratado la vida. Mira. Mira.

Has sido agraciado. ¿Que te ha faltado para querer abandonar el escenario en medio de la actuación?

Mira las luces. Se posan sobre ti. Mira que esplendor. Todo está lleno a reventar. Te aplauden. Eres el actor principal. …..

¿te aplauden?

¿ O es acaso el propio aleteo que produce tu sangre al entrar y salir violentamente por tus aurículas y ventrículos ?

Marianela que le acompañaba  durante el traslado, también le agarró del brazo y él solo se quedó mirándolo como hipnotizado, fijo, fijamente y fue cerrando los ojos de nuevo. Ya no supo más de Películas ni de sueños profundos, ni de aceite resbaloso, ni de los disparos de la guerra, solo silencio, una vez más habría de dejar atrás otro episodio de vida y de muerte, de esa guerra que habías vivido por tantos años, en tantas veces, en tantos combates, con balas, con sangre, muertos, heridos, de angustias y de anfetaminas con ingesta de pastillas para dormir, de navaja cortando la carne de las muñecas en un intento de suicidio más… pero no, No Miguelangel, aún no, todavía no era tu hora muchacho, que terquedad mas inconcebible de buscar la salida de esa manera , de intentar quitarte la vida por tus medios…que increíble que eres….pero….pero… cuanto te amo….a pesar de todo…

Resonó de nuevo aquella Voz y solo fue dejando un Eco enronquecido y acústico.

Miguelangel pareció esbozar una sonrisa de placidez y logró en esta ocasión, llegar hasta la playa, hasta la fogata, donde estaban ellos esperándole todos de pié, mujeres y hombres, viejos y jóvenes. Como atravesando un pasillo triunfal, iba Miguelangel por El Centro de la arena saludando con un abrazo y un beso a cada uno, las lágrimas corrían por sus mejillas. La brisa del mar se sintió más fuerte en ese momento, y lo fresco de la noche mezclado con el acariciante calor de la fogata, hacía sentir bien, tan bien….como para no querer regresar….pero esto no era un asunto que él podía decidir, ya no más, ya no más. Esa había sido la última vez. Mas allá, alguien cantaba….

”Suena una guitarra, cada día….

dentro de mi alma la alegría….

escucha mi canción,

sale del corazón….

no sé si te das cuenta que te quiero…

no sé si me comprendes de verdad….

Cada vez que me sonríes nace en mi corazón

Creo estar viviendo un sueño azul que es la realidad

No quisiera despertar ni ver esta realidad,

No, no, no ,no,

No, no, no, no,

por favor….”

Ven Miyangue, siéntate, -dijo Claudel-

-Cantemos todos juntos-, dijo alguien más

Todos se sentaron y siguieron cantando esa y otras tantas canciones.

La nueva leña estaba alimentando el fuego y las columnas calientes se erguían por sobre la inmensidad de la noche.

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