“#SEÑOR DE LA DIGNIDAD Y DE LOS HOMBRES DE LAS TIERRAS ALTAS”. (Combate de la Quebrada del Perro) (#cuento histórico e ilustración en #pintura japonesa sobre papel)

Un día de 1497 el Teyte* de los Dirianes, vio aquel muchachito recién nacido y le dijo a su hija:

-gracias, hoy hay un nuevo gran Teyte diriam**-

Solamente dos años antes, los europeos habían arribado a tierras de América. Las estrellas y sus dioses vieron con agrado su presencia en este mundo físico natural

Le llamaron Diriatzin (Señor de los Diriánes en lengua otomangue) o Diriam ghen (Dirianghen (el dirian = de las selvas altas de la manquesa, de Diriambán; ghen = del lugar de los dirianes).[2]​

Predestinado a ser un gran guerrero y líder, lo prepararon en cuerpo, mente y espíritu para ser precisamente eso. Y lo fue.

El guerrero y cacique más temido y respetado aún por sus enemigos, los más lejanos maribios, caribicis, matagalpas así como sus vecinos nahuas del otro lado al sur del rio Ochomogo .

Señor de Dignidad, Valentía , Espíritu Inclaudicable.

Vinculado desde niño al Jaguar, por poseer su espíritu como Teyte semidiós.

Era muy diestro desde jovencito en el uso de la espada pesada con dientes filosos de pedernal o huesos a ambos lados especialmente y a diferencias de algunos otros caciques que por costumbres enviaban al frente de sus tropas a un diestro Capitán de Guerra, Diriangen, asumía directamente él la punta de avanzada del combate

-Yo no aceptaré sumisión alguna, ni dejaré que manoseen mi religión, nuestra tierra, nuestras mujeres, nuestras familias.. Nada.

Yo voy a probar que esos que han venido, no son dioses, sino hombres que sangran y mueren como nosotros. –

-Bien por Nicarao si los dejó entrar para estudiarlos mejor fingiendo sumisión. El cree que esa es su mejor estrategia..Yo no.Soy El Jaguar y Los voy a combatir hasta expulsarlos de nuestras tierras-

Al salir al primer encuentro con el español, quienes iban muy preocupados tratando de protegerse y proteger el oro que les había proveído Nicarao, el Cacique Diriangen de manera astuta, se presenta rodeado de 500 guerreros, 17 bellas mujeres muy elegantemente vestidas y adornadas, portando hachas de oros de 14 Kilates, gallinas hermosas y otros menesteres que por supuesto, impresionan al español produciéndoles una mezcla de sentimiento de respeto y un tanto de confianza.

En una parada militar sin precedentes, Diriangen se presenta, despliega sus banderas y saluda de mano al Capitán Español.

Al ser conminado al sometimiento religioso y al bautismo , Diriangen, con firmeza les dice que le den tres días para pensar en ello.

Aprovecha entonces subrepticiamente para contar bien el número del contrincante, observar posibles debilidades y girar instrucciones.

Los españoles continúan avanzando por las altas tierras de la Manquesa Diriambina.

Gil Honzales, que a pesar de todo está en tensión, dispone una mejor organización de sus tropas, y coloca los cuatro caballos, unidos a arcabuceros en cada una de las aristas o puntas de la cerrada formación al estilo falange.

Al pasar por la Quebrada conocida como “quebrada del Perro” ya en territorio de Diriamba, las fuerzas se desorganizan por la estrechez del paso, lo rocoso del terreno y la pendiente empinada hacia abajo.

Sábado 17 de abril, ese fue el lugar escogido por Diriangen, que con tropas de unos cuatro mil enardecidos guerreros , bien emboscados por diferentes puntos, atacan al español a eso del mediodía, justamente hora de más calor en que algunos españoles i disciplinadamente aprovechan para refrescarse y tomar agua.

Cuatro horas de combates, el español se reorganiza y hace valer su superioridad técnico militar, pero han tenido bajas, si Gil Gonzalez no toma decisiones rápidas pueden acabar todos ahí. Los nativos no ceden. Combaten con una fiereza inusitada alentados por su Líder Diriangen quien combate uno a uno, cuerpo a cuerpo contra el enemigo. Golpea aquí, ordena por allá, manda refuerzos a otro lado y sigue golpeando y golpeando. Su estado cae con fuerza derribando hombres barbudos.

El Capitán Español da la orden de retirada. Esto puede terminar en enorme derrota y atrasar por mucho tiempo más la conquista de este territorio.

A decir verdad, estos salvajes me han vencido esta vez. Prefiero retirarme con el grueso de mis fuerzas y El Oro que llevo, aún intacto. Esto es lo principal. Oro y Poder. Ya habrá tiempo para dar una mejor batalla.

Las bajas indígenas son muchas. Esas máquinas infernales lanzan fuego a distancia..sus espadas y largas lanzas cortan la carne fácilmente causando bajas de muerte de mis hombres, y esos animales, esas bestias que echan espuma por la boca…, aplastan a nuestros hombres y les dan una gran ventaja.

Pero sangran!

Sangran y mueren como nosotros!

Son hombres y no dioses!

La superioridad técnica militar, hizo la gran diferencia, pero pese a todo la batalla fue una victoria de Diriangen y sus bravos guerreros .

Persecución en breves emboscadas sorpresivas a través de la selva, los españoles iban de salida del territorio, emboscados.

Más allá, les esperaban las fuerzas nicaraos que después de fieros combates desorganizaron y vulneraron aún mas a la compańia española haciéndolos huir ante una inminente derrota total

Toba, toba, suja…..(“anda, vete en buena hora…”)

toya, toya ( “corre si puedes, corre, corre”)- gritaban los niquiranos, mientras los atacaban, golpeaban y se retiraban para volver de inmediato desde otra dirección

Aquel Abril glorioso después de los encuentros de resistencia indígenas: el 5 de abril entre Nicarao y el Español a través de un desafiante diálogo culturalmente difícil para el español en donde el Cacique habría de medir sus intenciones

Luego el 17 de ese mes, la batalla de Diriangen para luego culminar con los ataques en oleadas de Nicarao ya para eso a fines de abril cuando el invasor pasa por la zona de Quoauhlcapolca, ciudad Niquirana , confiado Gil Gonzalez que sus fuerzas no serían tocadas por el “Bueno y pacifico” Nicarao.

Diriangen y Nicarao continuarían combatiendo al invasor una y otra vez.

Nicarao muere productos de sus heridas en batallas tiempo después contra las tropas inmisericordes de Francisco Hernández de Córdoba enviado del Gobernador más sanguinario de la colonia: Pedrarias Dávila con sede en PANAMA.

Diriangen, hubo de replegarse hacia tierras mas altas y montañosas, se cree que dio su última gran batalla en Apastete, el volcán Casitas, cercano a lo que hoy conocemos como Chinandega, en donde su ejército fue totalmente derrotado después de seis años de batallas continuas, alzando a todo hombre digno de las tribus que poblaban Nicaragua en el pacifico del país contra el invasor español.

Lo último que logró verse después de aquella batalla en el Casitas, fue un bravo Jaguar que salió de la maleza sin que nadie pudiera jamás, darle caza.

*Teyte: Rey, el Señor. Generalmente el Cacique de un pueblo y un semidiós

** Teyte Diriam: Señor de los hombres de las tierras altas. Las alturas de lo que hoy conocemos como Diriamba

Referencias Wikipedia.

(2) Arguello Molina. Caciques y Conquistadores en Diriamba. pág. 49

N de autor: las fuentes han sido serias y abundantes para elaborar este escrito que tiene carácter de ficción debido a que no es un Ensayo, ni pretende conciliar lo irreconciliable de tantas fuentes eruditas e institutos de investigación que se han consultado desde MEXICO hasta Nicaragua.

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